La democracia, vista desde la dictadura, es un sueño, casi divino, que te transporta al paraíso. Pero cuando despiertas te das cuenta de que los sueños, sueños son. Cayetano Bretones
miércoles, 31 de julio de 2013
LAS VERDADES
Hay verdades universales, hay verdades nacionales, hay verdades regionales; y también hay verdades de andar por casa.
Las verdades universales prenden en la sociedad y se posesionan en la memoria con el derecho a ser recordadas como un referente en tu vida. No es una verdad que busca justificación para acomodarse a sentimientos partidistas, ni tampoco por el placer de demostrar nada, sino que, con la sencillez y pureza de un razonamiento irrebatible, expresa el sentir de la mayoría de la sociedad.
Las verdades naciones se sostienen sobre la base de principios establecidos por las clases dominantes, intentando demostrar que la jerarquía y la nobleza son los depositarios de la verdad absoluta, Pero no es una verdad que responda a la verdad, máxime cuando la historia nos niega la verdad.
Las verdades regionales, con ser igualmente sólidas, cuando se impregnan de patrioterismo delirante y se hacen garantes de todos los valores públicos y privados, terminan por confundir a la sociedad, lo que hace que la verdad no encuentre una base sólida que le permita sostenerse erguida.
Por último están las verdades de andar por casa: son esas verdades que las vestimos y las desnudamos cada día para darles la imagen y el sentido que a nosotros nos conviene que tengan en cada momento y en cada situación. No importa que pierdan su identidad y entren en contradicción, lo que interesa es crear opinión respecto de algo o de alguien, favorable o perjudicial, según conviene a nuestros intereses.
Cabre
lunes, 22 de julio de 2013
DESENGAÑO
Como creo que nos ocurrió a todos los que hacemos de la democracia la antorcha que ilumina el camino de nuestra vida, no puedo negar que me sentí gozoso cuando me vi testigo del arriesgado proceso de la Perestroika, emprendido por Gorbachov, con el beneplácito manifiesto del Papa Juan Pablo II, hasta establecer en la Unión Soviética un régimen de libertades.
La disolución de las Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) que culminó en la independencia de las quince repúblicas que la componían, puso fin a 70 años de predomino y autoritarismo comunista entre el día 11 de Marzo de 1990 y el 25 de Diciembre de 1991.
Igualmente me sentí afortunado por el hecho de haber asistido, aunque solo fuera en espíritu, a la caída del muro de Berlín y la reunificación de Alemania. Entre la noche del jueves 9 al viernes 10 de Noviembre de 1998, tuvo lugar dicho acontecimiento histórico, de gran trascendencia internacional,
Pero así como me había colmado, en este sentido, de autocomplacencia, ya que nos habían vendido que estos acontecimientos representaban la victoria de la libertad, el progreso y la justicia en el mundo, hoy me siento desencantado por ser testigo igualmente de esta crucial etapa de la vida en que nos vemos inmersos, con una quiebra económica y democrática devastadora y sin freno.
Sin lugar a dudas, ha tenido que llegar la crisis economía que sacude a casi todo Occidente desde hace seis años, para que muchos ciudadanos nos demos cuenta de que el neoliberalismo económico y el sistema capitalista, no es en modo alguno la solución a los problemas que azotan hoy el mundo. Lo sorprendente es que los culpables de la crisis se enriquecen más y más, pero como siempre ocurre, los platos rotos los pagan las clases medias y bajas, especialmente los pensionistas y asalariados que ven cada día cómo se empobrece su economía.
Desde luego que la UE, en la fase inicial de su fundación, se manifestó más social y más democrática, como un proyecto ilusionante que despertó una gran esperanza en todas las regiones de Europa. En la actualidad, por el contrario, parece ser que ha hecho concubinato con la derecha, y en lo que se refiere a buscar solución a los problemas que vienen sufriendo históricamente las rentas más bajas de los países que la integran, lejos de promover políticas equitativas, ejerce su influencia y poder para hacer recaer sobre ellos cargas impositivas y pérdida de derechos sociales, imposible de soportar sin caer en la desesperación y la hambruna. Todo indica que el objetivo de la creación de la UE no era otro que conseguir la unión monetaria para dar carta blanca al capitalismo internacional. Por lo demás, la llegada del euro ha supuesto para la gran mayoría de los ciudadanos europeos un retroceso de más de un 20% de poder adquisitivo.
Y si a todo lo dicho añadimos la corrupción que se ha instalado en la clase política española, y la desvergonzada estrategia de “y tú más”, arrojando el muerto a los pies del adversario, de sus propias fechorías, nos está llevando a todos a tal estado de desconfianza que ya no creemos ni en nosotros mismos.
Cabre
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