Desde que
la democracia se liberó de las rejas de la dictadura y emprendió vuelo con
vientos favorables de esperanza y libertad, todo el entramado político y social adquirió una fisonomía diferente. También los
hombres, especialmente los que venían siendo dueños absolutos de lo humano y lo
divino, forzados por la situación, empezaron a pensar que la esclavitud, prolongada
en el tiempo, suele desembocar en rebelión. Bien es cierto que el pasado había dejado una huella que urgía borrar en unos casos y rememorar en otros.
Pero todos, absolutamente todos, durante ese período de transición, teníamos
asumido que la sociedad en su conjunto iba a experimentar una profunda
transformación. Es cierto que dicha transformación se dejó ver, pero no en la medida
y plenitud que la
Constitución nos prometió. Las reminiscencias de un próximo
pasado con profundas raíces absolutistas, aún siguen paralizando la palanca que mueve
el engranaje para dar el siguiente paso y avanzar hacia un estado pleno de
derechos y libertades.
Cayetano Bretones
