Abelardo y Eloísa son una de las muchas parejas de enamorados que registra la historia. Pedro Abelardo (1079.1142) era uno de los más respetados maestros de Teología de la Universidad de parís, elegante, altivo y distante, era admirado por sus discípulos y envidiado por sus colegas. Fue elegido por el canónigo Fulberto, una importante autoridad eclesiástica de la catedral de Notre Dame, como maestro de su sobrina Eloísa, una joven de 17 años que llamaba la atención de sus contemporáneos por su inteligencia y su belleza. Pronto nació el amor entre maestro y discípula y, si bien en principio lo mantuvieron en secreto, el inesperado embarazo de Eloísa hizo público el romance. Enfurecido el canónigo Fulberto y tío de Eloísa tramó una terrible venganza: recluyó a Eloísa en un convento donde dio a luz a un hijo que recibió el extraño nombre de Astralabio y contrató a dos sicarios para que, sorprendiendo el sueño del maestro Abelardo, le castraran.
Cuando el 20 de abril de 1142, Abelardo murió a los 63 años, ella recibió sus restos en el Paráclito. Le sobrevivió 22 años. La leyenda cuanta que, al bajar el cuerpo de la monja a la sepultura, Abelardo extendió los brazos para acogerla a su lado por toda la eternidad. HYV

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