
Siempre he tenido generosos argumentos para sentirme orgulloso de ser patriota español. Pero, desde un tiempo a esta parte, con tanto petardista, con tanto mercader de la mentira, con tanto patriotero de tres al cuarto que se dicen ser los salvadores de la Patria, empiezo a observar que tengo complejo de apátrida. España se supone que es, por evidente, la patria común de todos los españoles, sin otros prejuicios o ambigüedades a que suele inducir la doble moral y los falsos principios. No por eso, siempre hay quien, por interés partidista o por codicia inducida, niegan lo evidente y taponan todos los caminos que nos conducirían al progreso y la paz social.

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