Entre los muchos cargos que los gobernantes de turno vienen empeñando
en demostrar su eficacia, se encuentra el de Defensor del Pueblo y toda la carga administrativa que conlleva la financiación
de dichos organismos para el Gobierno central,
Comunidades Autónomas y ciudades de toda España.
Es cierto que, en tiempos de vacas gordas, cuando los
problemas pendientes de resolver eran de entidad menor; cuando los ciudadanos
miraban el futuro con esperanza, la figura del Defensor del Pueblo solía ser la
cara amable de la democracia, y también el espejo donde todos los políticos
competían por verse reflejados en él. Pero si nos vamos al extremo opuesto y
analizamos la situación de crisis actual, lo que se percibe en la mayoría de
los ciudadanos es desánimo y tristeza, viendo cómo su proyecto de vida se les
ha venido abajo, lo que apremia la necesidad de la solución de problemas. En
esta situación, el cometido del Defensor del Pueblo se convierte en la paradoja
de lo que realmente representa. Es decir, si los gobernantes que están en
vanguardia de la política no tienen medios ni ciencia para garantizar a los
ciudadanos sus derechos básicos, no se entiende qué argumentos puede esgrimir
el Defensor del Pueblo para desempeñar sus funciones con eficacia y autoridad.
Pero aún resulta más paradójico cuando, como todos sabemos, el Defensor del
Pueblo suele ser un servidor nombrado a dedo por los gobiernos que gozan de la
mayoría en las distintas corporaciones públicas.
Entre otros casos que claman al cielo, en los que se echa en
falta la utilidad del Defensor del Pueblo, podemos mencionar los más de quinientos desahucios que se
producen es España cada día a ciudadanos indefensos, sin una ley que los
proteja de la usura de los bancos, ya que la actual Ley Hipotecaria no se ajusta a las necesidades de la situación
actual.
En los informes monográficos que viene elaborando cada año sobre
la crisis y los deudores hipotecarios la Defensora del Pueblo de España, viene a decir lo
que todos sabemos y que la UE
ya ha corregido al Gobierno español en
varias ocasiones, en el sentido de que la Ley Hipotecaria hay que
actualizarla para terminar con los abusos. Pero como está demostrado, después
de una retahíla de estudios y elaboración de informes caducos que cuestan una
fortuna, todo queda en agua de borrajas.
Cabre


6 comentarios:
Alguien ha comentado que en lugar de defensora del pueblo debe llamarse "defensora del marquesado". En realidad es lo que hace, defender sus intereses.
Abrazos
Piedra
Bienvenido, amigo Piedra. Es un placer verte en mi casa. Gacias por tu vsita. Un abrazo
¡Asi se habla! A ver si un dia soy capaz de hablar como tú.Un abrazo
De expresarme, queria decir,perdon.( :
Gracias, amigo, y no te disculpes porque tú hablas y te expresas como un libro abierto. un abrazo.
Gracias, amigo, y no te disculpes porque tú hablas y te expresas como un libro abierto. un abrazo.
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