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martes, 16 de septiembre de 2008

MISERIAS DEL SER HUMANO





Un hombre subido en el entramado de hierro del andén de la estación de ferrocarril está a punto de arrojarse a la vía. Se lamenta de no tener trabajo y el desahucio de su vivienda por impago de la hipoteca le pone de patitas en la calle. Tampoco tiene recursos económicos para subsistir.
La gente que esperaba la salida del próximo tren, entre exclamaciones de asombro, piden a voces la presencia de la policía.
El tiempo pasa y los nervios se adueñan de la víctima, lo que crea una situación angustiosa. De un momento a otro se espera el desenlace fatal.
Por fin llegan los bomberos, y después de poner una red y tomar todas las medidas de precaución, lo rescatan sano y salvo.
Un murmullo general reina en el ambiente, a la vez que un gesto de alegría ilumina los rostros de todos los presentes, salvo el de un gigante barrigudo que, casi furibundo, se atreve a decir:
“Valiente cobarde, después de esperar una hora resulta que no de tira”.
No es un cuento, es real como la vida misma.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Así es la vida, tan real y dura. Ese barrigudo existió hace 1000 años; vivía en la otra punta de donde sucedió tu historia.
Un saludo

Cayetano Bretones dijo...

Gracias por tu visita y por tu comentario, Rockdelfo, te la devolveré tan ptonto pueda. Saludos