No cabe duda que la corrupción es el virus que más contamina a la sociedad. Pero es doblemente dañina cuando hablamos de nuestros representantes elegidos y avalados por la legitimidad del voto. Tampoco se puede decir que el fenómeno de la corrupción sea una metástasis que invade a toda la clase política en general, pues no sería justo. Por tanto, son ellos, los cleptómanos, los que peor ejemplo dan a las generaciones que crecen, a la vez que hacen que se vaya perdiendo confianza en las instituciones públicas. En este sentido, difícil se lo ponen a los padres para inculcar valores morales a sus hijos. No hay que olvidar que, con frecuencia, se les acusa de permisividad y flaqueza de carácter a la hora de establecer normas educativas en la familia.
Julián Muñoz y Roldán, por ejemplo, después de expoliar el Ayuntamiento de Marbella y los Fondos Reservados, respectivamente, ya se pasean por la calle como héroes que vuelven de la guerra cargados de condecoraciones. Pero es que, además, eso que se llama televisión de la entrepierna, con el maldito ladrillo como fondo, ya se los rifan y pugnan por ofrecerles programas por el “módico precio” de trescientos mil euros (cincuenta millones de pesetas) Y todo eso para que sigan contando sus mentiras, ya que el dinero sustraído no aparece por ninguna parte.
Que la mentira consciente y premeditada se convierta en un espectáculo para beneficio de los corruptos y de las televisiones basura, es una ventana abierta a la tentación y una burla para todos los ciudadanos. Se mire como se mire, eso no es otra cosa que hacer apología del bandidaje, lo que debería estar tipificado como delito. Una cosa es legislar y otra muy diferente educar, desde el respeto, para la convivencia en paz.
La democracia, vista desde la dictadura, es un sueño, casi divino, que te transporta al paraíso. Pero cuando despiertas te das cuenta de que los sueños, sueños son. Cayetano Bretones
domingo, 16 de noviembre de 2008
domingo, 9 de noviembre de 2008
CON EL CULO AL AIRE
Pese a todos los logros y avances de la ciencia en todos los campos, que a veces roza la categoría de milagro, y pese a la modernidad y sofisticación de todos los medios de comunicación en general, lo cual marca la pauta del desarrollo y progreso de los pueblos, se observa que hay un desfase o contradicción entre lo que hemos progresado en éste sentido y el déficit creciente del poder adquisitivo de las clases sociales más desfavorecidas. Por tanto, no se puede decir que vivir hoy sea para mucha gente más fácil que lo era para sus progenitores. El concepto de justicia social se ha quedado anclado con mentalidad del pasado, por lo que las formas de gobernar y el sistema en general necesita de una catarsis para revisar los códigos y las reglas que han terminado por imponer el poder económico y las políticas de derechas. Y son ellos, junto a los políticos de turno y una minoría de afortunados con sueldos millonarios, los que han contagiado a la sociedad la sensación de prosperidad (prosperidad efímera y caduca), lo cual es una más de las mentiras que nos venden cada día. Es cierto que las distancias entre las clases sociales se han acortado, especialmente en lo que se refiere al trato humano. Pero también es cierto que el que tiene dinero sobrevive a cualquier crisis, y el que no lo tiene, sigue siendo igualmente pobre y se muere de asco, como sucede en la situación actual. Por otro lado, el hecho de que la oferta del mercado sea más prolífica y tentadora, y que los bancos nos vengan refregando sus pingües beneficios, no contribuye precisamente a que la vida se mire con más esperanza y optimismo, sino que acrecienta el efecto de frustración, ya que provoca que las clases bajas se sientas aún más pobres y marginadas.
De todas formas, una cosa es evidente y es que, las crisis económicas han sido siempre el caldo de cultivo de las que salen nuevos ricos, o se enriquecen más los que ya lo son, a costa de empobrecer a los que menos tienen.
De todas formas, una cosa es evidente y es que, las crisis económicas han sido siempre el caldo de cultivo de las que salen nuevos ricos, o se enriquecen más los que ya lo son, a costa de empobrecer a los que menos tienen.
viernes, 7 de noviembre de 2008
VENDER TRIGO Y DAR CEBADA
Todos nos manifestamos a favor de la paz -dijo Abraham Lincoln durante la guerra. Pero al usar la misma palabra, no todos nos referimos a la misma cosa”
Vengo observando en todos los españoles con los que comparto la palabra, un deseo ferviente de encontrar la luz que nos mantenga en la paz y el bienestar social, en muchos casos sacrificando principios que nutren nuestros propios ideales. Yo me confieso uno de tantos y mis letras me delatan como demócrata convencido, de lo que me siento honrado. Pero, a fuer de sincero, creo que a muchas sombras de la democracia se les podría aportar luz si todos los Partidos políticos se dieran un baño de humildad y se sentaran con voluntad de establecer las bases y los límites que separan lo permisivo de lo punible, lo posible de lo imposible, la fantasía de la realidad, la demagogia de la verosimilitud. Pues viene sucediendo que los problemas los analiza cada cual desde una perspectiva diferente, según están en el poder o en la oposición: los criterios sobre el mismo tema cambian, de forma tal, que los ciudadanos de a pie, muchas veces nos quedamos perplejos.
Vengo observando en todos los españoles con los que comparto la palabra, un deseo ferviente de encontrar la luz que nos mantenga en la paz y el bienestar social, en muchos casos sacrificando principios que nutren nuestros propios ideales. Yo me confieso uno de tantos y mis letras me delatan como demócrata convencido, de lo que me siento honrado. Pero, a fuer de sincero, creo que a muchas sombras de la democracia se les podría aportar luz si todos los Partidos políticos se dieran un baño de humildad y se sentaran con voluntad de establecer las bases y los límites que separan lo permisivo de lo punible, lo posible de lo imposible, la fantasía de la realidad, la demagogia de la verosimilitud. Pues viene sucediendo que los problemas los analiza cada cual desde una perspectiva diferente, según están en el poder o en la oposición: los criterios sobre el mismo tema cambian, de forma tal, que los ciudadanos de a pie, muchas veces nos quedamos perplejos.
martes, 4 de noviembre de 2008
DIFERENTES, PERO IGUALES
Es un derecho pedir cada cual lo que cree le pertenece, pero entiendo que siempre debemos hacerlo desde nuestra posición de personas como ciudadanos del mundo, valorando a las personas por el seso, que no por el sexo. Si queremos y buscamos una sociedad equitativa e igualitaria, no podemos ni debemos hacerlo en grupos aislados, diferenciando a hombres de mujeres, homosexuales de heterosexuales, blancos de negros o gordos de flacos..
De ninguna manera estoy de acuerdo con la creación de organismos o conmemoraciones públicas, orientados exclusivamente a promocionar o favorecer a géneros por separado. Sí estoy de acuerdo con la institución del “Defensor del Pueblo”, por ejemplo, o cualquier otro organismo destinado a defender los derechos de todos los ciudadanos en general.
Es obvio que, no pocas veces, cuando reivindicamos un derecho, paradójicamente, estamos favoreciendo justamente lo contrario de lo que venimos persiguiendo. Nuestro énfasis lo debemos poner, todos unidos, en presionar a los gobiernos de turno para que promulguen leyes, sin diferenciarnos a unos de otros y sin dejarse influenciar por presiones mediáticas de instituciones con poder social. Entre otras cosas, porque en muchas de estas instituciones encontraremos precisamente a los que se rigen todavía por códigos retrógrados que no comulgan con las demandas de la sociedad actual.
sábado, 1 de noviembre de 2008
PRUDENCIA Y COHERENCIA
Hay que distinguir entre prudencia y coherencia.
Según declaraciones de nuestra vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, “la reina Sofía es muy querida y respetada, dentro y fuera de España, porque ha realizado su tarea de manera impecable”. Eso es algo que muy poca gente ponía en duda. Pero también es cierto que la vicepresidenta hubiera quedado mejor, si a renglón seguido hubiese dicho que las declaraciones de la reina, aparecidas en el libro de Pilar Urbano, están fuera de lugar. Sin embargo, se entiende que por su responsabilidd política y tal vez por prudencia, para no echar más leña al fuego, se ha puesto de su lado, lo que puede entenderse que da su aprobación, igualmente que ha hecho el Presidente Zapatero, por la misma razón.
Si como parece ser, todo se limita a un juicio libre y personal, también nosotros, los ciudadanos de a pie, tenemos el derecho a manifestar, con todo respeto, que no estamos en absoluto de acuerdo. Entre otras cosas, ese tipo de manifestaciones, a estas alturas de la historia de la democracia, sólo contribuyen a dar oxígeno a los intolerantes, máxime cuando son leyes ya aprobadas democráticamente en el parlamento nacional.
Es cierto que la autora del libro, Pilar Urbano, por su condición de conservadora, si algún párrafo era susceptible de rectificación antes de pasar a imprenta para no levantar polvareda, seguro que en ningún momento ha tenido intención de hacerlo. Pues lo que la reina le dictaba, era lo que ella quería oír, por su propio interés.
Según declaraciones de nuestra vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, “la reina Sofía es muy querida y respetada, dentro y fuera de España, porque ha realizado su tarea de manera impecable”. Eso es algo que muy poca gente ponía en duda. Pero también es cierto que la vicepresidenta hubiera quedado mejor, si a renglón seguido hubiese dicho que las declaraciones de la reina, aparecidas en el libro de Pilar Urbano, están fuera de lugar. Sin embargo, se entiende que por su responsabilidd política y tal vez por prudencia, para no echar más leña al fuego, se ha puesto de su lado, lo que puede entenderse que da su aprobación, igualmente que ha hecho el Presidente Zapatero, por la misma razón.
Si como parece ser, todo se limita a un juicio libre y personal, también nosotros, los ciudadanos de a pie, tenemos el derecho a manifestar, con todo respeto, que no estamos en absoluto de acuerdo. Entre otras cosas, ese tipo de manifestaciones, a estas alturas de la historia de la democracia, sólo contribuyen a dar oxígeno a los intolerantes, máxime cuando son leyes ya aprobadas democráticamente en el parlamento nacional.
Es cierto que la autora del libro, Pilar Urbano, por su condición de conservadora, si algún párrafo era susceptible de rectificación antes de pasar a imprenta para no levantar polvareda, seguro que en ningún momento ha tenido intención de hacerlo. Pues lo que la reina le dictaba, era lo que ella quería oír, por su propio interés.
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