Es un hecho constatado que, en determinados casos, el hombre adopta comportamientos que lo despojan de personalidad y raciocinio para controlar sus impulsos primitivos hasta la desobediencia absoluta, sin una razón aparente que dé sentido a su acción.
Si buscamos la razón de ser de esta locura colectiva, hemos de empezar admitiendo que no se ajusta a unos parámetros determinados, ni a grupos que se identifiquen con razas específicas, culturas, religiones o castas. Es un virus de naturaleza mal conocido que puede infectar a cualquiera que esté predispuesto a ser inoculado.
Como decía Ortega y Gasset, en términos generales, “lo primero que encontramos en un hombre cuando se hace masa es la semejanza de comportamientos: sólo les falta la uniformidad de indumentaria para ser en todo exactamente iguales”, y de hecho son una misma cosa, sólo que divididos a favor o en contra en bandos contendientes. En este sentido, los hombres suelen ser sumisos y se dejan conducir, muchas veces, sin reparar en los peligros que le acechan, bien sea por intereses políticos, deportivos, religiosos o de otra índole, de lo que se toman buena nota los organizadores o cabecillas que medran al amparo de la debilidad que invade a todo el que cae en un apasionamiento desmedido, aportando todos los ingredientes necesarios para mantener viva la llama de la rivalidad o defensa a ultranza de los fines que se persiguen. Tampoco faltarán adornos y señuelos emblemáticos que enardecen el ánimo, y que forman parte de nosotros mismos, según consta en nuestra memoria por enseñanzas recibidas con reiteración desde que tenemos uso de razón. Naturalmente, toda esta tramoya orquestada intencionadamente, induce a los participantes a dar su vida si es preciso en defensa de sus símbolos y colores con más vehemencia y pasión que si de sus propios intereses se tratara. Por otro lado, se observa que el hombre, para evadirse de sus frustraciones, lo suele hacer en unión de otros que tienen la misma percepción de las cosas, hasta formar un grupo que permite refugiarse unos en otros, sin que por ello se lo tenga en cuenta la sociedad. No sucede así cuando dicha conducta es individual, porque ese mismo comportamiento sería objeto de repulsa y aislamiento como un peligro social, pues se aleja de lo que es la conducta normal de un hombre cuerdo.
Según nos dice Juárez en una de sus famosas leyes, parece ser que cuantas más personas participan en un acontecimiento, menos inteligentes se vuelven todas ellas.
La democracia, vista desde la dictadura, es un sueño, casi divino, que te transporta al paraíso. Pero cuando despiertas te das cuenta de que los sueños, sueños son. Cayetano Bretones
miércoles, 23 de diciembre de 2009
viernes, 18 de diciembre de 2009
BRAGAS DE CINCO DIOPTRÍAS
Como siempre ocurre en todas las bodas o comidas de hermandad, cuando llegó la hora de los postres se dio rienda suelta al comentario ocurrente e irónico que aligera la digestión por el ejercicio de la risa. Es el momento de esforzarse y hurgar en los pliegues de la memoria para dejar cada cual su pincelada de humor. A mí me ha tocado hoy de compañero de mesa el chistoso de turno, el imprescindible, el que hace lo imposible para dejar constancia de su paso por cualquier acontecimiento social; el que pone, en fin, todo su entendimiento para indagar y sacar a la luz algo novedoso que provoque la carcajada y sorprenda a los demás. Lo triste es que no siempre lo consiguen, pero debo reconocer que éste hombre lo ha logrado hoy con creces, hasta el extremo que, mientras escuchábamos el siguiente relato, no hemos podido contener una carcajada a mandíbula batiente.
“Resulta que yo tengo en el pueblo un buen amigo que trabajaba en la capital -comenzó diciendo. Tenía una novia extraordinariamente hermosa, pero, como la perfección no existe, era miope. Una de las veces que fue a verla al pueblo la encontró con gafas. Desde luego que, ni el óptico, ni sus padres, ni ella misma, habían sido muy selectivos a la hora de elegir el modelo de antiparras que armonizara con su bello rostro. Todo lo contrario: tenía una gruesa y horrible montura de plástico que le restaba encanto a sus facciones e, incluso, le hacía parecer fea. Un día, aunque amablemente, cansado mi amigo de soportar lo que para él empozó a ser un gran problema, le preguntó a su novia con irónica sonrisa:
-Cariño, ¿tan poco ves como para romper la armonía de tu hermoso rostro con unas gafas como esas?
A lo que la novia, un tanto contrariada, le contestó:
-No es un capricho, cariño, como sabes soy miope y tengo defecto de cinco dioptrías en cada ojo; por eso es necesario que las lleve para evitar en el futuro más pérdida de vista.
Él se quedó con el dato: “cinco dioptrías en cada ojo. Y aquí empezó a pensar en la posibilidad de poner remedio a algo que le venía mortificando. Así pues, tan pronto regresó a la capital, entró en una óptica y le rogó a la empleada que le sacara el modelo de gafas de mujer más modernas y elegantes que hubiera en el mercado. Así lo hizo, y después de que el óptico le puso los cristales con la graduación adecuada, para asegurar su éxito, le rogó a la empleada y otras clientas que hicieran de modelo para ver el efecto que en su rostro les producía. Terminado el examen, con la aprobación de todos los presentes, le rogó a la empleada que se las envolviera, mientras que él se paseaba con jactanciosos andares pensando en la sorpresa que le esperaba a su novia.. Finalmente pagó su importe y salió del establecimiento convencido de que había hecho la mejor inversión de su vida o, por lo menos, se quitaría de encima aquella pesadilla. Lo que no sabía mi enamorado amigo es que, en lugar de llevarse el paquete que contenía las gafas, distraído y engolfado por la emoción, se llevó otro paquete que había en el mostrador que contenía unas modernísimas bragas que una señora se había dejado olvidadas, por lo que se dirigió a correos y facturó el paquete a su novia junto a una nota que decía:
Amor mío: mi mayor deseo es que te guste el regalo que te envío, sobre todo por la falta que te hacen, ya que para mí llevas demasiado tiempo con las otras que tenías, y estas son cosas que se deben cambiar de vez en cuando.
Espero haber acertado en el modelo, aunque la dependienta me dijo que era la última moda y me enseñó las suyas que, por cierto, eran iguales. Entonces yo, para ver si eran cómodas y ligeras, me las puse también. ¡No sabes cómo se reía la dependienta y todos los que estaban allí presentes! Como es sabido, estos modelos femeninos en los hombres quedan siempre muy graciosos, y más a mí que, como ya sabes, tengo unos rasgos muy alargado.
Una muchacha que había allí me pidió también que se las dejara, se quitó las suyas y se las puso para que yo viera cómo le quedaban. La verdad es que me quedé embobado pensando en lo bien que te quedarán a ti..
Espero que tan pronto las recibas te las pongas y se las enseñes a los amigos, a tu familia, en fin, a todo el mundo, y ya me contarás lo qué te dicen.
Al principio te sentirás un poco rara, acostumbrada como estás a ir siempre con las mismas, y más ahora que debes acostumbrarte a llevar las nuevas.
Si te están pequeñas me lo dices para cambiarlas, porque te pueden dejar señal si algún día te las quitas y todo el mundo te va a peguntar por qué no las llevas puestas.
Ten cuidado también de que no te queden grandes, no sea que vayas andando y se te caigan.
Llévalas con mucho cuidado, cariño y, sobre todo, no vayas a dejártelas por ahí y las pierdas, tú que acostumbras a llevarlas muchas veces en la mano para que vean tus encantos.
Con mi mayor deseo de complacerte, espero que haya acertado en mi elección, pues yo me muero por el hacer el amor contigo con ellas puestas. Adiós, cariño mío. Muchos besos.”
“Resulta que yo tengo en el pueblo un buen amigo que trabajaba en la capital -comenzó diciendo. Tenía una novia extraordinariamente hermosa, pero, como la perfección no existe, era miope. Una de las veces que fue a verla al pueblo la encontró con gafas. Desde luego que, ni el óptico, ni sus padres, ni ella misma, habían sido muy selectivos a la hora de elegir el modelo de antiparras que armonizara con su bello rostro. Todo lo contrario: tenía una gruesa y horrible montura de plástico que le restaba encanto a sus facciones e, incluso, le hacía parecer fea. Un día, aunque amablemente, cansado mi amigo de soportar lo que para él empozó a ser un gran problema, le preguntó a su novia con irónica sonrisa:
-Cariño, ¿tan poco ves como para romper la armonía de tu hermoso rostro con unas gafas como esas?
A lo que la novia, un tanto contrariada, le contestó:
-No es un capricho, cariño, como sabes soy miope y tengo defecto de cinco dioptrías en cada ojo; por eso es necesario que las lleve para evitar en el futuro más pérdida de vista.
Él se quedó con el dato: “cinco dioptrías en cada ojo. Y aquí empezó a pensar en la posibilidad de poner remedio a algo que le venía mortificando. Así pues, tan pronto regresó a la capital, entró en una óptica y le rogó a la empleada que le sacara el modelo de gafas de mujer más modernas y elegantes que hubiera en el mercado. Así lo hizo, y después de que el óptico le puso los cristales con la graduación adecuada, para asegurar su éxito, le rogó a la empleada y otras clientas que hicieran de modelo para ver el efecto que en su rostro les producía. Terminado el examen, con la aprobación de todos los presentes, le rogó a la empleada que se las envolviera, mientras que él se paseaba con jactanciosos andares pensando en la sorpresa que le esperaba a su novia.. Finalmente pagó su importe y salió del establecimiento convencido de que había hecho la mejor inversión de su vida o, por lo menos, se quitaría de encima aquella pesadilla. Lo que no sabía mi enamorado amigo es que, en lugar de llevarse el paquete que contenía las gafas, distraído y engolfado por la emoción, se llevó otro paquete que había en el mostrador que contenía unas modernísimas bragas que una señora se había dejado olvidadas, por lo que se dirigió a correos y facturó el paquete a su novia junto a una nota que decía:
Amor mío: mi mayor deseo es que te guste el regalo que te envío, sobre todo por la falta que te hacen, ya que para mí llevas demasiado tiempo con las otras que tenías, y estas son cosas que se deben cambiar de vez en cuando.
Espero haber acertado en el modelo, aunque la dependienta me dijo que era la última moda y me enseñó las suyas que, por cierto, eran iguales. Entonces yo, para ver si eran cómodas y ligeras, me las puse también. ¡No sabes cómo se reía la dependienta y todos los que estaban allí presentes! Como es sabido, estos modelos femeninos en los hombres quedan siempre muy graciosos, y más a mí que, como ya sabes, tengo unos rasgos muy alargado.
Una muchacha que había allí me pidió también que se las dejara, se quitó las suyas y se las puso para que yo viera cómo le quedaban. La verdad es que me quedé embobado pensando en lo bien que te quedarán a ti..
Espero que tan pronto las recibas te las pongas y se las enseñes a los amigos, a tu familia, en fin, a todo el mundo, y ya me contarás lo qué te dicen.
Al principio te sentirás un poco rara, acostumbrada como estás a ir siempre con las mismas, y más ahora que debes acostumbrarte a llevar las nuevas.
Si te están pequeñas me lo dices para cambiarlas, porque te pueden dejar señal si algún día te las quitas y todo el mundo te va a peguntar por qué no las llevas puestas.
Ten cuidado también de que no te queden grandes, no sea que vayas andando y se te caigan.
Llévalas con mucho cuidado, cariño y, sobre todo, no vayas a dejártelas por ahí y las pierdas, tú que acostumbras a llevarlas muchas veces en la mano para que vean tus encantos.
Con mi mayor deseo de complacerte, espero que haya acertado en mi elección, pues yo me muero por el hacer el amor contigo con ellas puestas. Adiós, cariño mío. Muchos besos.”
jueves, 17 de diciembre de 2009
EL MERCADILLO DE LA VIDA
En la vida no hay casi nada que no esté sometido a la disciplina de la negociación, del mercadeo, del cambalache, del convenio, del trapicheo, del intercambio; del si me das, te doy. Si no me das, debes esperar turno hasta madurar la idea de que debes claudicar. Y si digo casi es porque sólo se salva el amor que va dirigido de padres a hijos: es tan alto en sus miras y tan largo en su generosidad, que no da lugar a dudas. El amor que va dirigido de hijos a padres, con frecuencia, también debe ser negociado.
Sin la negociación caminamos en la duda permanente, hasta tanto no sabemos el precio a pagar por cada acción, por cada movimiento que hacemos. En la vida todo tiene un precio, todo tiene un valor tasado previamente, y que debes asumir si no quieres perder el tren del progreso. Es el impuesto que tenemos que pagar por exponer el tenderete en del mercadillo de la vida.
Tampoco te estrujes los sesos pensando por qué ésa vuelta de chaqueta de aquél o aquella que cogiste como modelo a la hora de tomar una decisión. Por qué ése saludo frío y distante. Por qué ése comentario, ésa agresión hiriente e infame que lesiona tu dignidad. Nunca lo sabrás. Y si alguna vez lo sabes, comprenderás que la mentira se adorna siempre con harapos de miseria y con flecos de crueldad.
Nadie vive ignorado en el mercado de la vida, salvo cuando te conviertes en un paria y un mal ejemplo para la sociedad, y ya nadie te echará en falta cuando dejes este miserable mundo. Todos tenemos enfrente un enemigo, un adversario, un fiscalizador que nos controla y vigila. Todos llevamos en nuestra espalda un código de barras que nos persigue como una sombra adonde quiera que vamos. Todos somos esclavos de un por qué, de un testigo presencial o virtual que no se deja sobornar. Todos somos de alguna manera arquetipos o detractores de alguien y nadie pasa desapercibido por el camino de la vida sin que sus huellas sean olfateadas, aunque sólo sea por un perro. En definitiva, no existe la libertad.
Sin la negociación caminamos en la duda permanente, hasta tanto no sabemos el precio a pagar por cada acción, por cada movimiento que hacemos. En la vida todo tiene un precio, todo tiene un valor tasado previamente, y que debes asumir si no quieres perder el tren del progreso. Es el impuesto que tenemos que pagar por exponer el tenderete en del mercadillo de la vida.
Tampoco te estrujes los sesos pensando por qué ésa vuelta de chaqueta de aquél o aquella que cogiste como modelo a la hora de tomar una decisión. Por qué ése saludo frío y distante. Por qué ése comentario, ésa agresión hiriente e infame que lesiona tu dignidad. Nunca lo sabrás. Y si alguna vez lo sabes, comprenderás que la mentira se adorna siempre con harapos de miseria y con flecos de crueldad.
Nadie vive ignorado en el mercado de la vida, salvo cuando te conviertes en un paria y un mal ejemplo para la sociedad, y ya nadie te echará en falta cuando dejes este miserable mundo. Todos tenemos enfrente un enemigo, un adversario, un fiscalizador que nos controla y vigila. Todos llevamos en nuestra espalda un código de barras que nos persigue como una sombra adonde quiera que vamos. Todos somos esclavos de un por qué, de un testigo presencial o virtual que no se deja sobornar. Todos somos de alguna manera arquetipos o detractores de alguien y nadie pasa desapercibido por el camino de la vida sin que sus huellas sean olfateadas, aunque sólo sea por un perro. En definitiva, no existe la libertad.
martes, 8 de diciembre de 2009
AFORISMOS
No puedo negar que siempre he sentido un gran interés por los aforismos, citas o frases memorables: pienso que son como la chispa que se produce al coincidir talento y lucidez en el punto álgido de madurez mental. Sólo entonces será cuando se alumbra ese mágico y milagroso pensamiento que sabrá expresar mejor y con menos palabras un sentimiento, una experiencia, una realidad, convirtiéndose en adelante en fuente gratuita de enseñanza. Si lo analizamos sobre experiencias propias, veremos que ese alumbramiento no es mera casualidad, sino el resultado de haber vivido antes una experiencia extrema que incita a la reflexión, hasta traducirla en un pensamiento que puede encerrar doctrina y moralidad. No quiere esto decir que en ese pensamiento esté la solución a todos nuestros problemas, pero sí nos enseña, o nos indica el camino para aprender a razonar las cosas tal como son por el espíritu de la realidad. Por esta razón aprendí a llevar en mi memoria algunos consejos seleccionados, a los cuales recurro con frecuencia, acoplando cada cual al momento que le corresponde, tratando siempre de amigar el pensamiento con el corazón para doblegar la voluntad, sobre todo, cuando no conseguimos llegar a un acuerdo con ese compañero engorroso y rebelde que todos llevamos dentro. Así pues, entre otros, éstos son los pensamientos que rigen mi vida y que hice míos en la medida que puedo llevarlos a la práctica; algo que no siempre es posible, pero que suele dar buenos resultados si no te obstinas en cerrar los ojos a la evidencia.
"Si tus males no tienen remedio ¿por qué te apuras? Y si lo tienen, ¿ por qué te apuras?"
“ La verdadera amistad multiplica los bienes y reparte los males”
"Esperar una felicidad demasiado grande es un obstáculo para la felicidad."
"Vale más actuar exponiéndose a arrepentirse de ello que arrepentirse de no haber hecho nada."
"La sabiduría podemos aprenderla de otros, la prudencia debemos buscarla en nosotros."
"Huye de los elogios, pero trata de merecerlos”.
"El saber repartir las cosas es saberlas gozar".
"Saber olvidar: más dicha que arte".
" No todo se ha de conceder, ni a todos".
“Hágase de oír y ver, pero callar”
"Las acciones son el fruto de las atenciones"
"Es felicidad juntar el aprecio con el respeto".
"No ser nunca de primera impresión".
“Máxima es de cuerdos dejar las cosas antes que nos dejen. Sepa uno hacer triunfo del mismo fenecer”.
“Saberlo todo no se censura; platicarlo todo sería pecar contra la reputación”.
“Por el sonido se conocen los metales y por el hablar las personas”.
Apoyándome en estas grandes verdades, fruto de mentes privilegiadas, como es en este caso Baltasar Gracián, puedo asegurar que, en determinados momentos de crisis mental, no pocas veces, he recibido energía y lucidez que me evitaron caer en depresiones absurdas en unos casos y, en otros, a no encerrarme en sí mismo y perder el contacto con la realidad. Es lo que nos suele suceder cuando somos atrapados por un problema de cualquier índole y no disponemos de armas ni control para defendernos.
MODELO DE SOCIEDAD
Es cierto que el discurso de las políticas conservadoras, sin abandonar su fundamento doctrinario, se han visto obligadas por mor de las reglas que impone la democracia a alejarse de sus postulados cafres de señores y siervos. Su intención no ha sido otra que lograr situarse en la posición de “centro”, sin dejar por eso de representar y colaborar con el poder económico, lo cual no viene a ser otra cosa que la implantación de un sistema consumista abanderado por dichas políticas y por el gran capital. Es decir, las directrices que rigen a cualquier entidad política basada en esa filosofía, está enfocada pensando siempre en complacer a los ricos, mientras que a las clases bajas las confunde y divide recurriendo al fogonazo subliminal de la trampa y la demagogia, hasta el punto que la misma clase trabajadora ha terminado por asumirlo como algo normal. Entre tanto, las izquierdas parecen estar maniatadas o desarrollan con cierto complejo sus programas encaminados a despertar la conciencia del trabajador. También los sindicatos, al socaire de concubinatos amorosos con la patronal y los gobiernos de turno, han bajado su nivel de presión social y han puesto sordina a sus demandas. Por otro lado, ningún organismo oficial e internacional se implica seriamente para corregir los atropellos sociales que se vienen produciendo, y potenciar así los más elementales derechos del ser humano; entre otras razones, porque ya se han encargado los países más ricos de impedir que éstos organismos (entre ellos la ONU) tengan poder ejecutivo. Las izquierdas de todo el mundo, lejos de unificarse en la lucha sin fisuras para seguir ahondando en sus reivindicaciones se han fragmentado, cuando no derechizado, dando paso a una política cargada de ambigüedad que, no pocas veces, viene a representar la afrenta de sus propias siglas. Así pues, con la democracia y el progreso hemos conseguido que las derechas asuman conductas más civilizadas, aunque no por eso menos interesadas. Pero es que las izquierdas, a la hora de hacer política, en cuanto a justicia social se refiere, ya no tienen como referente a las clases más desfavorecidas, ni tampoco hacen políticas basadas en esa filosofía, sino que piensan, se comportan y actúan, llevados por la corriente que las derechas han terminado por imponer en el mundo
Es cierto que el discurso de las políticas conservadoras, sin abandonar su fundamento doctrinario, se han visto obligadas por mor de las reglas que impone la democracia a alejarse de sus postulados cafres de señores y siervos. Su intención no ha sido otra que lograr situarse en la posición de “centro”, sin dejar por eso de representar y colaborar con el poder económico, lo cual no viene a ser otra cosa que la implantación de un sistema consumista abanderado por dichas políticas y por el gran capital. Es decir, las directrices que rigen a cualquier entidad política basada en esa filosofía, está enfocada pensando siempre en complacer a los ricos, mientras que a las clases bajas las confunde y divide recurriendo al fogonazo subliminal de la trampa y la demagogia, hasta el punto que la misma clase trabajadora ha terminado por asumirlo como algo normal. Entre tanto, las izquierdas parecen estar maniatadas o desarrollan con cierto complejo sus programas encaminados a despertar la conciencia del trabajador. También los sindicatos, al socaire de concubinatos amorosos con la patronal y los gobiernos de turno, han bajado su nivel de presión social y han puesto sordina a sus demandas. Por otro lado, ningún organismo oficial e internacional se implica seriamente para corregir los atropellos sociales que se vienen produciendo, y potenciar así los más elementales derechos del ser humano; entre otras razones, porque ya se han encargado los países más ricos de impedir que éstos organismos (entre ellos la ONU) tengan poder ejecutivo. Las izquierdas de todo el mundo, lejos de unificarse en la lucha sin fisuras para seguir ahondando en sus reivindicaciones se han fragmentado, cuando no derechizado, dando paso a una política cargada de ambigüedad que, no pocas veces, viene a representar la afrenta de sus propias siglas. Así pues, con la democracia y el progreso hemos conseguido que las derechas asuman conductas más civilizadas, aunque no por eso menos interesadas. Pero es que las izquierdas, a la hora de hacer política, en cuanto a justicia social se refiere, ya no tienen como referente a las clases más desfavorecidas, ni tampoco hacen políticas basadas en esa filosofía, sino que piensan, se comportan y actúan, llevados por la corriente que las derechas han terminado por imponer en el mundo
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