Como siempre ocurre en todas las bodas o comidas de hermandad, cuando llegó la hora de los postres se dio rienda suelta al comentario ocurrente e irónico que aligera la digestión por el ejercicio de la risa. Es el momento de esforzarse y hurgar en los pliegues de la memoria para dejar cada cual su pincelada de humor. A mí me ha tocado hoy de compañero de mesa el chistoso de turno, el imprescindible, el que hace lo imposible para dejar constancia de su paso por cualquier acontecimiento social; el que pone, en fin, todo su entendimiento para indagar y sacar a la luz algo novedoso que provoque la carcajada y sorprenda a los demás. Lo triste es que no siempre lo consiguen, pero debo reconocer que éste hombre lo ha logrado hoy con creces, hasta el extremo que, mientras escuchábamos el siguiente relato, no hemos podido contener una carcajada a mandíbula batiente.
“Resulta que yo tengo en el pueblo un buen amigo que trabajaba en la capital -comenzó diciendo. Tenía una novia extraordinariamente hermosa, pero, como la perfección no existe, era miope. Una de las veces que fue a verla al pueblo la encontró con gafas. Desde luego que, ni el óptico, ni sus padres, ni ella misma, habían sido muy selectivos a la hora de elegir el modelo de antiparras que armonizara con su bello rostro. Todo lo contrario: tenía una gruesa y horrible montura de plástico que le restaba encanto a sus facciones e, incluso, le hacía parecer fea. Un día, aunque amablemente, cansado mi amigo de soportar lo que para él empozó a ser un gran problema, le preguntó a su novia con irónica sonrisa:
-Cariño, ¿tan poco ves como para romper la armonía de tu hermoso rostro con unas gafas como esas?
A lo que la novia, un tanto contrariada, le contestó:
-No es un capricho, cariño, como sabes soy miope y tengo defecto de cinco dioptrías en cada ojo; por eso es necesario que las lleve para evitar en el futuro más pérdida de vista.
Él se quedó con el dato: “cinco dioptrías en cada ojo. Y aquí empezó a pensar en la posibilidad de poner remedio a algo que le venía mortificando. Así pues, tan pronto regresó a la capital, entró en una óptica y le rogó a la empleada que le sacara el modelo de gafas de mujer más modernas y elegantes que hubiera en el mercado. Así lo hizo, y después de que el óptico le puso los cristales con la graduación adecuada, para asegurar su éxito, le rogó a la empleada y otras clientas que hicieran de modelo para ver el efecto que en su rostro les producía. Terminado el examen, con la aprobación de todos los presentes, le rogó a la empleada que se las envolviera, mientras que él se paseaba con jactanciosos andares pensando en la sorpresa que le esperaba a su novia.. Finalmente pagó su importe y salió del establecimiento convencido de que había hecho la mejor inversión de su vida o, por lo menos, se quitaría de encima aquella pesadilla. Lo que no sabía mi enamorado amigo es que, en lugar de llevarse el paquete que contenía las gafas, distraído y engolfado por la emoción, se llevó otro paquete que había en el mostrador que contenía unas modernísimas bragas que una señora se había dejado olvidadas, por lo que se dirigió a correos y facturó el paquete a su novia junto a una nota que decía:
Amor mío: mi mayor deseo es que te guste el regalo que te envío, sobre todo por la falta que te hacen, ya que para mí llevas demasiado tiempo con las otras que tenías, y estas son cosas que se deben cambiar de vez en cuando.
Espero haber acertado en el modelo, aunque la dependienta me dijo que era la última moda y me enseñó las suyas que, por cierto, eran iguales. Entonces yo, para ver si eran cómodas y ligeras, me las puse también. ¡No sabes cómo se reía la dependienta y todos los que estaban allí presentes! Como es sabido, estos modelos femeninos en los hombres quedan siempre muy graciosos, y más a mí que, como ya sabes, tengo unos rasgos muy alargado.
Una muchacha que había allí me pidió también que se las dejara, se quitó las suyas y se las puso para que yo viera cómo le quedaban. La verdad es que me quedé embobado pensando en lo bien que te quedarán a ti..
Espero que tan pronto las recibas te las pongas y se las enseñes a los amigos, a tu familia, en fin, a todo el mundo, y ya me contarás lo qué te dicen.
Al principio te sentirás un poco rara, acostumbrada como estás a ir siempre con las mismas, y más ahora que debes acostumbrarte a llevar las nuevas.
Si te están pequeñas me lo dices para cambiarlas, porque te pueden dejar señal si algún día te las quitas y todo el mundo te va a peguntar por qué no las llevas puestas.
Ten cuidado también de que no te queden grandes, no sea que vayas andando y se te caigan.
Llévalas con mucho cuidado, cariño y, sobre todo, no vayas a dejártelas por ahí y las pierdas, tú que acostumbras a llevarlas muchas veces en la mano para que vean tus encantos.
Con mi mayor deseo de complacerte, espero que haya acertado en mi elección, pues yo me muero por el hacer el amor contigo con ellas puestas. Adiós, cariño mío. Muchos besos.”

2 comentarios:
Entretenido y muy bien transcrito. A la susodicha prenda le digo yo, cucos, y mi mujer me dice que soy de los últimos de filipinas, más viejo que un carcamal, que esa palabra ya no se usa.
Expresiones
Piedra
Gracias por tu comentario, amigo Piedra, prometo visitarte con más frecuencia.
Felices fiesta. Un abrazo
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