Lo primero que empezó por preguntarse fue lo siguiente:
-¿Si volvieras a nacer seguirías el mismo camino, o modificarías algunos aspectos de tu vida?
-En ningún caso seguiría el mismo camino, y trataría de vivir más intensamente cada día. Y en lo que a mi vida sentimental se refiere, lo borraría todo de un plumazo, cultivaría más el amor, y lo bebería sorbo a sorbo, como se bebe el buen vino, para embriagarme cada momento.
-¿Has hecho algo en la vida de lo que te sientes arrepentido?
-Hay muchas, muchas cosas de las que me arrepiento, pero hay una en especial, que es la principal causa de no haber podido compartir mi vida con la mujer que guarda la clave de mi felicidad.
Me arrepiento de haber malgastado mucho tiempo en divagaciones y frivolidades que no me aportaron en su día otro bien que la satisfacción del momento, a costa de descuidar otros valores y enseñanzas que la vida nos ofrece y que despreciamos cuando somos jóvenes, porque no tenemos un concepto definido de la realidad. También me arrepiento de haberme dejado llevar en determinados casos por el corazón y no por el cerebro. La vida me ha enseñado que hay que dejar espacio al sentido común antes de tomar una decisión. Y si la decisión es muy importante, siempre hay que decidir desde una perspectiva de neutralidad y nunca como resultado de una ofuscación, miedo o resentimiento.
-¿Si tuvieras que hacer una valoración de tus logros personales sobre un baremo del 1 al 10, ¿qué puntuación te pondrías?
-Soy por naturaleza escéptico e insatisfecho y no termino de identificarme con la orientación moral de la sociedad moderna, en la que el becerro de oro se antepone a la dignidad, como si la vida fuera una juerga de poderes, para desgracia de todos. No obstante, en lo que se refiere a relaciones sociales y autoestima, me pondría un aprobado alto, el resto es la verdadera causa de mi frustración, con la agravante añadida que difícilmente podrá ser corregido,
-¿Entonces se puede decir que tienes razones para dormir en paz?
-Puedo dormir en paz porque no estoy en deuda moral o material con nadie, pero duermo cada noche con un ojo abierto y otro cerrado para que la dignidad no se me escape, y por miedo a que pase mi añorado amor y no me percate de su presencia.
Cabre

2 comentarios:
Muy bueno Cabre
A ver si se me pega algo.jeje
Gracias por tu visita, amigo, para aprender nunca es tarde. Yo también he aprendido de ti. Un abrazo
Publicar un comentario