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jueves, 11 de diciembre de 2008

MERCADERES DE LA MENTIRA

Mientras paseaba por una calle periférica de la capital, me llamó la atención un pequeño rótulo perdido entre una veintena de anuncios pegados en el cristal de la puerta de un establecimiento, en el que decía:
“Se hacen limpiezas espirituales de negocios y personas”.
Aunque seguí caminando, la curiosidad no satisfecha me retuvo y me hizo regresar para estar seguro de lo que había leído; pues me suele ocurrir que mis pies no obedecen hasta tanto no resuelvo mis dudas. Sinceramente, no terminaba de entender aquello de limpieza espiritual, y mucho menos de negocios. Al fin, una vez estuve frente a la puerta y releí el rótulo deletreando su mensaje, sólo para satisfacer mi curiosidad, me decidí a entrar.
Me recibió una señora de aspecto exótico, con el pelo recogido en la coronilla en forma de escoba, simulando a una cacatúa, y mi primera impresión fue la de estar ante una embaucadora, convencida de que estaba prestando un eficiente servicio a la sociedad.
-Por favor –le pregunté-, ¿me podría decir usted a qué se refiere eso de limpiar el espíritu de un negocio? Porque si ya es difícil limpiar el espíritu a las personas, el espíritu de un negocio....., es que no lo entiendo.
-Pues verá... –me respondió arrastrando las palabras, un tanto dubitativa pensando, tal vez, en la doble intención de mi pregunta.
-No repare en nada, señora –le dije-, más bien le pregunto porque soy comerciante y todo lo que se mueve alrededor de éste mundillo, me interesa.
-Bien, pase, pase -me invitó a entrar mientras me indicaba con la mano la puerta de su despacho.
Una vez sentados, frente a frente, comenzó a desgranar el secreto que, bajo su mágica dirección, conseguía limpiar a cualquiera de sus remordimientos e influencias negativas.
-Hasta aquí todo perfecto, señora –la interrumpí-, pero la incógnita sigue abierta y no veo que usted me indique el camino para llegar a la verdad. Insisto: quiero saber cómo se limpia el espíritu de un negocio.
-Muy fácil, señor -me contestó ésta vez convencida de que sacaría tajada-, si usted tiene problemas personales, adopta prácticas ilegales, maneja dinero negro o defrauda al fisco, esa inquietud que le atormenta se traduce en la negación del éxito o del buen funcionamiento de su empresa, para lo que nosotros le sometemos a unos cursos de contenido psicológico que le mantendrá ausente de problemas, cuando aprenda a disociar lo personal de lo meramente comercial.
-Eso puede ser cierto, señora –le dije-, pero, lo que realmente cuenta es estar en paz con la sociedad y con la justicia.
-Por supuesto que sí –me contestó-, pero en la vida, como usted sabe muy bien, lo que verdaderamente nos hace sentir felices es cuando estamos en paz con nuestra conciencia.
Un reflejo de pudor y moderación me impidió que gritara al oír semejante barrabasada, por lo que, evitando cualquier asomo de menosprecio, le contesté:
-Gracias, señora, ahora lo entiendo. Y adelantando la mano buscando la suya para despedirla, una sacudida me llevó a pensar, una vez más, que el mundo está plagado de pícaros y bribones que viven al socaire de los ignorantes.

2 comentarios:

white dijo...

Peor son los pobres incautos que creen que con una limpieza de esas van a conseguir nada.
Siempre he oído que hay "listos" porque hay "tontos".

Feliz Navidad Gore

Cayetano Bretones dijo...

Gracias paisana. Te deseo igualmente felices fiestas y que el nuevo año te traiga muchos regalos.
Un besito.